Todo aquello que es tan efímero,
y que se vive con euforia,
ya solo nos basta abrazar los recuerdos;
uno mismo se construye,
pero también se destruye;
nos basta con reconstruirnos
y agradecer por aquella versión efectiva creada,
porque aquella persona amada,
hoy en día es liberada,
y se celebra con alegría
y se deja ir la agonía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario