Vivir dentro de una cárcel, y pese a poseer la llave para liberarse, no serviría de nada;
sólo uno mismo se da su propia libertad, aquella que siempre ha estado ahí.
Entre sabanas, oscuridad, miedos, y pensamientos que hieren sin matar,
un suicidio mental, doloroso y sin sesiones de ayuda.
Ceguera total ante la luz de aquella estrella brillante,
padres siendo telescopios, amigos siendo microscopios, amores siendo bastones,
y aún así no hay nada por hacer.
Deseando la independencia y depender de chochos para conocer a morfeo.
Ni acortando la distancia o magnificando los objetos lograrías ver la maravilla de semilla que está dentro del interior de una flor que aun no abre pero ya es la mejor fragancia que se ha catado.
Un gran árbol, frondoso, firme y de grandes raíces;
se encuentra siendo talado por un romper y caminatas que generan halluexes.
Siempre están presentes, a cada paso que se de, incrementa la incomodidad.
Destrucción ante gran diversidad de flora,
marchita como el alma,
seca sin fe,
terrosa con gusanos que se alimentan de piel.
Huesos que golpean el subsuelo para nunca más se encontrados.
Aparecen llamas, un ardor de lamento y angustia,
personas inocentes salen heridas, miles de lagrimas caen por las mejillas,
miles de batallas y suspiros se perdieron.
Entre el humo se pierda la fuerza,
intoxicación de la espera, rechazos, y vacíos.
Arena cayendo entre la silueta,
yemas que bebieron de la lujuria.
Demencia senil al abandonar un cachorro a la mitad de un camino sin fin,
amor, ternura, y momentos de felicidad que están siendo botados así como si nada,
dentro de una caja con recuerdos, sueños, sonrisas, obstáculos, y un sin fin de vida.
Las nubes grises aparecen y otro cuerpo desaparece,
se inunda no solo el pavimento sino también el margen.
Basura entre el mar, muerte de la fauna.
Y muerte súbita de un alma desconsolada, dejada y sin ser amada.