domingo, 28 de abril de 2024

Acero

 Es un acto de amor propio dejar partir a quien no quiere estar atado,
pero ¿por qué me cuesta tanto dejarlo ir, aun cuando sé que debería ser liberado?


A pesar de su apego evitativo y mi apego ansioso, su rostro disipa la niebla de incertidumbre,
y aunque quisiera más de su parte, agradezco la mínima reciprocidad, ¡qué gran logro!


Somos almas diferentes, rotas en el pasado, con heridas aún sin sanar,
pero por mi parte, me siento entera, feliz, completa al su lado al caminar.


¿Seré el amor de su vida, o él el mío? Solo el tiempo lo dirá,
mientras tanto, disfrutemos cada momento, abrazando los recuerdos al final del día.


Me cuelgo en sus brazos, inhalando su aroma que me seduce con pasión,
oh, Dios mío, si es para mí, dame la paciencia y la sabiduría en el corazón.


Y si no lo es, concédeme la fuerza para soltar y agradecer por lo vivido,

pues en este vaivén de emociones, en la balanza del amor, que siempre esté el equilibrio sostenido.

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